Comerciantes y habitantes se coordinan con rondines nocturnos para frenar robos y acoso
Paco De Luna /
Emiliano Zapata, Ver.—Cansados de los constantes robos, asaltos y casos de acoso, habitantes de la congregación Las Trancas decidieron organizarse y conformar un esquema de vigilancia comunitaria para proteger a sus familias, negocios y transeúntes.
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Desde finales de 2025, los reportes de inseguridad comenzaron a incrementarse, principalmente en calles céntricas y zonas aledañas a la carretera Xalapa–Veracruz.
Comerciantes señalan que los atracos se volvieron recurrentes, mientras que vecinos denunciaron persecuciones y agresiones contra mujeres, especialmente estudiantes que regresan a casa tras salir de escuelas de nivel medio y medio superior.

Frente a este escenario, un grupo de colonos optó por establecer recorridos preventivos en puntos considerados de riesgo, como la calle Principal, el Callejón Guadalupano, la avenida Revolución Mexicana y áreas cercanas a fraccionamientos colindantes con la capital del estado.
Recorridos ciudadanos como medida preventiva
Los rondines se realizan en grupo y de manera coordinada. Los participantes portan chalecos identificativos y radios de comunicación para alertarse ante cualquier situación sospechosa.
Algunos llevan objetos de apoyo como palos, los cuales —aseguran— tienen únicamente un efecto disuasivo.
De acuerdo con los propios vecinos, cuando sorprenden a personas cometiendo algún ilícito, proceden a dar aviso inmediato a los números de emergencia para que sean las corporaciones oficiales quienes realicen la detención correspondiente.
“No buscamos sustituir a la autoridad, sino colaborar y cuidar lo que es nuestro”, expresó uno de los integrantes del grupo ciudadano.

Comercios, blanco frecuente de robos
En Las Trancas se concentran diversos giros comerciales, desde fondas, carnicerías y farmacias, hasta ferreterías y tiendas de autoservicio.
Muchos de estos establecimientos han sido víctimas de robos perpetrados por personas armadas con cuchillos, machetes o palos, hechos que en varios casos quedaron registrados en cámaras de videovigilancia.
Los vecinos también detectaron zonas donde presuntamente se ocultaban objetos robados y donde personas consumían sustancias ilícitas, lo que incrementó la percepción de riesgo.
Protección a mujeres y menores
Uno de los hechos que detonó la organización vecinal fue el saqueo a una vivienda, donde además de artículos de valor se reportó el robo de prendas íntimas de una menor de edad, situación que generó alarma entre las familias.
A esto se suman denuncias de exhibicionismo, persecuciones y agresiones físicas contra mujeres, conductas que, afirman, se repitieron en distintos puntos de la congregación.

Apoyo comunitario
Los rondines cuentan con el respaldo de comerciantes y residentes, quienes han contribuido con recursos para la compra de equipo y la impresión de chalecos. Actualmente, el grupo asegura haber logrado la retención de varios presuntos delincuentes y la inhibición de numerosos intentos de robo.
Los colonos insisten en que su objetivo es recuperar la tranquilidad y generar un entorno más seguro, mientras exigen mayor presencia y respuesta de las autoridades de seguridad pública.
