Dario Pale
La cafeticultura bajo sombra se perfila como una alternativa productiva rentable y con amplios beneficios ambientales frente a cultivos como la papa; sin embargo, enfrenta abandono institucional y retrasos en la aplicación de la Ley del Café, denunció José Julio Espinosa Morales, presidente de la Unión Nacional de Productores de Café de la CNC.
El dirigente subrayó que el cultivo de café no solo beneficia a los productores, sino también a la sociedad en general, al generar servicios ambientales como la captura de carbono, la retención de agua y la conservación de la biodiversidad.
Explicó que la ampliación de la superficie cafetalera podría lograrse mediante la reconversión de otros cultivos, ya que, a diferencia de siembras anuales como la papa, el café es perenne y favorece la creación de ecosistemas similares a bosques.
“En los cafetales ya existen millones de árboles y arbustos que funcionan como verdaderos bosques, particularmente en estados como Veracruz”, destacó.
No obstante, lamentó que este modelo de producción, conocido como café bajo sombra, no ha recibido el respaldo suficiente de las políticas públicas, pese a su relevancia en el contexto del cambio climático.
Espinosa Morales recordó que recientemente fue aprobada la Ley del Café, la cual incluye un apartado específico sobre sustentabilidad y cambio climático, además de contemplar la creación de una Comisión de Desarrollo de la Cafeticultura integrada por diversas dependencias federales.
Sin embargo, señaló que, a varios meses de su entrada en vigor, no hay avances claros en su implementación.
“No sabemos qué está haciendo la Secretaría de Agricultura; ni siquiera se ha convocado a la integración de la comisión. Tenemos más de 15 meses esperando una reunión con el secretario”, reprochó.
Indicó que esta falta de coordinación refleja una desatención hacia el sector, que se mantiene principalmente por el esfuerzo de pequeños, medianos y grandes productores.
Asimismo, advirtió sobre contradicciones dentro del propio gobierno federal en el manejo de insumos agrícolas: mientras se impulsa la eliminación de agroquímicos como el glifosato, continúan distribuyéndose productos que generan incertidumbre entre los productores.
En ese sentido, reconoció que existe interés por avanzar hacia prácticas agroecológicas; no obstante, señaló que estos esquemas suelen implicar mayores costos de producción, lo que impacta en el precio final para los consumidores.
“Los productos orgánicos o inocuos son más caros, y no todos los sectores pueden acceder a ellos. Esto obliga a muchos productores a seguir buscando alternativas de bajo costo, a veces con prácticas cuestionables”, explicó.
Finalmente, insistió en la necesidad de que las autoridades instalen mesas de trabajo con el sector cafetalero para atender sus demandas estructurales y aprovechar el potencial del café como aliado frente a la crisis ambiental.
“El café bajo sombra aporta mucho más que economía; contribuye al medio ambiente y al bienestar social. Es momento de que se le dé la atención que merece”, concluyó.
