Paco De Luna /
Actopan, Ver.- La llegada de residuos de hidrocarburo a las costas del Golfo de México mantiene en alerta a habitantes de la zona de La Mancha, en el municipio de Actopan, donde pescadores advierten un posible impacto severo en la laguna y su ecosistema.
Durante el fin de semana, fragmentos de chapopote continuaron arribando a la franja de playa, mientras la presencia de visitantes fue limitada y algunos aún ingresaban al mar pese a las condiciones.
Sin embargo, la preocupación principal se centra en la inminente apertura de la laguna hacia el mar, proceso natural que podría permitir el ingreso de contaminantes.

Integrantes de la cooperativa pesquera local señalaron que, de entrar el hidrocarburo, las consecuencias serían graves no sólo para las especies marinas, sino también para el equilibrio ambiental del sitio.
Enrique López, uno de los fundadores, advirtió que la afectación alcanzaría a moluscos, peces, manglares y a toda la biodiversidad que depende de este sistema lagunar.
Desde hace semanas, la actividad pesquera permanece prácticamente detenida para los 86 socios que dependen de la extracción de productos del mar.
El temor a que las redes resulten contaminadas y a que los productos no sean comercializables ha frenado las labores.
El presidente de la organización, Félix Barradas Barradas, explicó que la incertidumbre persiste entre los trabajadores del mar, quienes prefieren no arriesgarse ante la presencia del hidrocarburo en la costa.
Pese a que autoridades han restado gravedad al impacto en algunas zonas del litoral central, los pescadores sostienen que la afectación es evidente.
Aseguran que la disminución en la captura y comercialización de productos ya es una realidad.
A la par, prestadores de servicios reportan una caída significativa en la llegada de turistas, estimada en hasta un 80 por ciento, lo que ha repercutido directamente en sus ingresos.
La laguna de La Mancha representa el sustento de decenas de familias dedicadas a la captura de almeja, ostión, camarón y diversas especies de peces.
Además, se trata de un ecosistema de gran valor ambiental, con más de 450 hectáreas de manglar y 125 de cuerpo de agua, donde habitan cocodrilos, nutrias, tortugas y cientos de especies de aves.
Habitantes reiteraron que, por ahora, mantienen cerrada la conexión entre la laguna y el mar para evitar el ingreso del contaminante, mientras esperan apoyo de autoridades para enfrentar las afectaciones. Hasta el momento, señalaron, no han recibido visitas ni respaldo oficial.
