Dario Pale/
La gerontóloga María Verónica Rodríguez Estrada advirtió que durante el inicio de año puede presentarse en personas de distintas edades el llamado “síndrome de Navidad Blanca”, también conocido como depresión decembrina, una condición asociada a factores emocionales y ambientales que impacta con mayor fuerza a la población adulta mayor.
Explicó que este fenómeno ha sido estudiado principalmente en países europeos, donde la disminución prolongada de la luz solar durante el invierno influye en el estado de ánimo. Sin embargo, subrayó que no se trata únicamente de un problema estacional ni exclusivo del mes de diciembre, pues con frecuencia se confunde la tristeza pasajera con un cuadro depresivo.
“No quiere decir que se acaba diciembre y se va la depresión. Hay que diferenciar tristeza de depresión”, enfatizó.
Rodríguez Estrada señaló que, aunque puede afectar a personas de todas las edades, los adultos mayores suelen resentirlo más debido a factores como la viudez, la pérdida de familiares, el aislamiento social y el aumento en la esperanza de vida, que en muchos casos los lleva a vivir solos.
En este contexto, destacó la importancia de fortalecer redes de apoyo vecinales, familiares y comunitarias —incluidas las religiosas— para evitar el aislamiento. “No es lo mismo vivir solo que vivir en soledad”, explicó, al señalar que hay personas que disfrutan su independencia sin que ello implique abandono emocional.
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en Xalapa habitan aproximadamente 71 mil adultos mayores, lo que coloca al municipio en segundo lugar estatal en este sector poblacional. En Veracruz la cifra supera el millón de personas mayores, mientras que a nivel nacional México se ubica entre los primeros lugares en índice de envejecimiento, indicador que mide la proporción de personas mayores respecto a la población menor de 15 años.
La especialista advirtió que uno de los principales problemas que enfrenta este sector es el “edadismo”, es decir, la discriminación por edad, que normaliza conductas como el aislamiento o los olvidos frecuentes.
“Se generaliza y se estigmatiza. Cada persona envejece de manera distinta”, apuntó.
Como parte de las acciones preventivas, anunció la realización de un taller de estimulación de memoria dirigido a personas a partir de los 30 años y adultos mayores, que iniciará en marzo. El curso contempla cuatro sesiones matutinas y una modalidad sabatina de dos sesiones, e incluirá material didáctico y orientación para diferenciar los olvidos benignos de los trastornos patológicos.
Explicó que la pérdida ocasional de objetos como llaves o lentes es común en todas las edades; sin embargo, el taller busca brindar herramientas prácticas y tranquilidad a quienes temen padecer deterioro cognitivo.
Además de la estimulación mental, subrayó la importancia de mantener una alimentación equilibrada, dormir adecuadamente y realizar actividad física constante.
“Todo va de la mano: alimentación, descanso y ejercicio. No pasar tantas horas sentados es fundamental”, indicó.
Para mayores informes sobre el taller, las personas interesadas pueden comunicarse vía WhatsApp al número 2281 017648.
Finalmente, reiteró que la convivencia, la conversación y la integración en redes familiares y comunitarias son factores clave para prevenir la depresión y promover un envejecimiento saludable.
