Paco De Luna /
Chicontepec, Ver.- El dolor por la pérdida de diez personas en la volcadura de un autobús en la región norte de Veracruz se ha visto acompañado por señalamientos de presuntas irregularidades en el manejo de las pertenencias de las víctimas, hechos que —aseguran familiares— ocurrieron en el lugar del accidente.
El percance se registró el miércoles 24 de diciembre de 2025, cuando una unidad de la línea Conexión, que cubría la ruta Ciudad de México–Chicontepec, cayó a un barranco en un tramo carretero de Zontecomatlán, dejando además más de 20 personas lesionadas.
Donaciano de la Cruz, padre de uno de los pasajeros fallecidos, acudió al sitio en busca de su hijo y de su nuera. Entre los restos del autobús y la maleza del barranco, encontró a ambos sin vida.
“Ahí estaban los dos, juntos”, relató con pesar.
Durante su permanencia en la zona, observó mochilas, bolsos y otros objetos personales tirados y abiertos. Según su testimonio, los cierres estaban forzados y el contenido revuelto, situación que —dijo— ocurrió tras la llegada de elementos de seguridad.
“Sacaban las cosas de las mochilas y de las carteras, y luego las dejaban tiradas”, narró.
El hombre afirmó que cuestionó a un mando que se encontraba en el lugar sobre estas acciones, pero la respuesta fue que contaban con autorización para hacerlo. “Me dijeron que tenían derecho”, señaló con indignación.
Otros familiares respaldaron la denuncia y reprocharon que nunca se les informara sobre el paradero de las pertenencias de valor.
Posteriormente, cuando acudieron a los sitios donde fueron trasladados los cuerpos, no recibieron teléfonos celulares, carteras ni otros objetos personales.
“No nos entregaron nada. Algunos dijeron que eso ya no importaba”, expresó un familiar de dos de las víctimas.
De manera preliminar, se indicó que un posible descuido habría sido la causa del accidente del autobús, perteneciente a la empresa Estrella Blanca.
A más de una semana del siniestro, el barranco aún conserva evidencias de la tragedia: ropa, documentos, boletos, juguetes, regalos y artículos personales permanecen entre los restos metálicos de la unidad, sin que hayan sido retirados o resguardados, mientras las familias continúan exigiendo respuestas.
