Paco De Luna /
Xalapa, Ver.- Con voz entrecortada y lágrimas contenidas, María Asunción Hernández Ortiz recordó a su hija Zaira Romero Hernández, desaparecida el 16 de diciembre de 2015 en el centro de Xalapa. Diez años han pasado desde aquel día, y la búsqueda no se ha detenido.
Zaira tenía 23 años cuando salió de su trabajo en una carnicería del mercado Jáuregui para depositar dinero en el banco ubicado junto a la Catedral Metropolitana. Nunca volvió. En casa dejó a un bebé de siete meses y a una niña de dos años, quienes crecieron con la ausencia de su madre y la esperanza intacta de volver a verla.

Memoria viva en el “Árbol de la Esperanza”
Durante la instalación de esferas en el pino conocido como “Árbol de la Esperanza”, en el parque Benito Juárez, María Asunción compartió que las pertenencias de Zaira siguen intactas en su cuarto: ropa, zapatos y recuerdos que avivan la fe de encontrarla.
“No dejaré de buscarla hasta encontrarla, hasta saber algo y no voy a descansar hasta que Dios me lo permita”.
El árbol, adornado con fotografías y mensajes, se ha convertido en un espacio de memoria colectiva para las familias que enfrentan la ausencia de sus seres queridos.
Una encomienda que trasciende generaciones
La madre de Zaira confía en que, si ella no logra culminar la búsqueda, serán los hijos de su hija quienes continúen la tarea:
“Si yo quedo en el camino, sus hijos la seguirán buscando”.
Su testimonio refleja la persistencia de cientos de familias veracruzanas que, pese al paso del tiempo, mantienen viva la exigencia de verdad y justicia.
